| Declaración de intención artística
Cada uno de mis proyectos se corresponde con cada una de las hebras que constituyen el hilado de mi vida. Cada uno de ellos se relaciona con la manera que mi sentido de la realidad es afectado por lo que estoy viviendo. Hay una conexión íntima entre el drama de mi vida y el drama en mi obra de arte. La conexión no es obvia sino simbólica. Tomo prestados símbolos de diferentes tradiciones; su inserción en mis proyectos se relacionan con el apoyo y conexión que brindan a mi realidad. Conceptualmente, mi arte es una expresión asociada a mis circunstancias personales, pero no es una representación de ellas. Es una búsqueda de integridad, especialmente en momentos en los que mis emociones y razón antagonizan. El arte para mí no es ni un ritual ni una oportunidad para practicar psicoanálisis. Un ritual implica un acuerdo; el psicoanálisis implica la búsqueda de un remedio. El arte para mí, no es ni una negociación ni una solución, es un proceso de toma de conciencia. Pienso, dibujo, pinto, juego... Es mi propia manera de encontrarle sentido a la vida. ¿Qué es lo que alimenta mi arte? Mi mortalidad lo hace. Me es posible olvidarme de mis limitaciones en tanto y cuanto esté realizando mis sueños. Para mí componer es un juego de posibilidades infinitas, y es un juego intuitivo. Pienso, dibujo, pinto, juego... No hay reglas y no tomo prisioneros. El proceso es importante; los resultados tienen que tener vida propia. Al proyectar mi trabajo al mundo, espero que la persona que lo ve sea conmovido por mi trabajo en formas inesperadas, y vuelva a verlo para descubrir cosas en su totalidad y en los detalles.
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